En la mañana del 19 de febrero, un conflicto doméstico desgarrador cobró la vida de dos personas en el Condado de Cabarrus. Las autoridades informaron que, en un estacionamiento frente al Departamento de Servicios Sociales del Condado, María Julian-Pichardo, de 45 años, y su hija, Yamilaine Sosa-Julian, de 19 años, fueron asesinadas a tiros por el esposo de María durante una disputa familiar que se intensificó.
Según los relatos de la policía, un ayudante del sheriff que se encontraba de servicio cerca del edificio fue el primero en oír los disparos. Poco después, el ayudante observó un vehículo que se alejaba de la escena. Las investigaciones confirmaron que el conductor era Rafael López, de 51 años, quien también fue identificado como el esposo de María Julian-Pichardo. El ayudante informó de inmediato del incidente y comenzó la persecución de López, a la que se unieron oficiales de Kannapolis. La persecución, que se extendió hasta el condado vecino de Rowan, culminó en Lower Palmer Road, en Rockwell, cuando López se detuvo y se quitó la vida.
Las autoridades han señalado que el tiroteo fatal podría estar relacionado con tensiones domésticas previas. El incidente del 19 de febrero parece estar vinculado a una pelea ocurrida el 1 de febrero, en la que estuvo presente el hijo de la pareja. Tras esa confrontación anterior, las fuerzas del orden retiraron las armas de la residencia del matrimonio y, el 6 de febrero, López fue acusado de un delito menor de agresión doméstica, encontrándose en libertad bajo una fianza de $5,000. Además, el 14 de febrero se le impuso una orden de protección temporal por violencia doméstica.
El mismo día del tiroteo, se reportó que tanto María Julian-Pichardo como su hija se habían dirigido al Departamento de Servicios Sociales para tratar asuntos relacionados con el incidente anterior. Afortunadamente, ningún empleado del organismo resultó herido durante la tragedia, y la investigación sigue en curso, centrándose en determinar cómo López obtuvo el arma utilizada en el suceso.
Esta devastadora cadena de eventos pone de relieve las graves y duraderas consecuencias de la violencia doméstica, dejando a la comunidad lidiando con la pérdida y con la imperiosa necesidad de una intervención efectiva.

Domestic tragedy in cabarrus county north carolina: a fatal incident and its aftermath
On the morning of February 19, a heartbreaking domestic conflict ended in the loss of two lives in Cabarrus County. Authorities report that in a parking lot outside the County Department of Social Services, Maria Julian-Pichardo, 45, and her daughter, Yamilaine Sosa-Julian, 19, were fatally shot by Maria’s husband during an escalating family dispute.
According to law enforcement accounts, an on-duty sheriff’s deputy stationed near the building was the first to hear the gunshots. Shortly after, the deputy observed a vehicle leaving the scene. Investigators later confirmed that the driver was 51-year-old Rafael Lopez, who was also identified as the husband of Maria Julian-Pichardo. The deputy immediately reported the incident and began pursuing Lopez, joined by Kannapolis police. The pursuit, which extended into neighboring Rowan County, concluded on Lower Palmer Road in Rockwell when Lopez pulled over and took his own life.
Authorities have revealed that the fatal shooting may have roots in earlier domestic tensions. The incident on February 19 appeared to be linked to a prior altercation on February 1, during which the couple’s child was present. In response to that earlier disturbance, law enforcement removed firearms from the couple’s residence, and Lopez faced a misdemeanor domestic assault charge on February 6 while released on a $5,000 bail. A temporary domestic protective order was also issued against him on February 14.
On the day of the shooting, both Maria Julian-Pichardo and her daughter had reportedly arrived at the Department of Social Services to discuss matters related to the earlier domestic incident. No employees at the facility were injured during the unfolding tragedy, and the investigation continues, with detectives probing how Lopez came to possess the firearm used in the shooting.
This devastating chain of events underscores the severe and lasting repercussions of domestic violence, leaving the community grappling with loss and the urgent need for intervention.